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APACHETA project









LAS APACHETAS – REFERENCIAS TEMPRANAS Y VOCABLO

Según Gentile la primera noticia sobre los montículos de piedras la registró Bartolomé 
de Las Casas y Cristóbal de Molina. La palabra Apacheta apareció escrita tras las guerras entre los conquistadores del Perú, en el Reglamento del Segundo Concilio Limense en 1567. 
Posteriormente, Diego de Holguín en 15845  registra el vocablo apachita y lo describe como los «montones de piedras adoratorios de caminantes». 
Para Garcilaso «…el nombre Apachitas que los españoles dan a las cumbres de las cuestas  muy altas y las hacen dioses de los indios…», mientras Bertonio define que Apachita corresponde «…a un montón de piedras que por superposición van haciendo los caminantes, y los adoran». Por su parte Diego de Holguín (1584: f. 80) menciona que el vocablo Apatha es la acción de llevar una cosa irracional y Apachita a la acción de llevar para ofrecer. Al respecto Garcilaso (1973) menciona que: 


«…es de saber que ha de decir Apachecta; es dativo, y el genitivo es Apechecpa, de este participio de presente apáchec, que es nominativo, y con la sílaba ta se hace dativo: quiere decir al que hace llevar, sin decir quien es ni declarar qué es lo que hace llevar. Pero conforme al frasis de la lengua, como atrás hemos dicho, y adelante diremos de la mucha significación que los indios encierran en una sola palabra, quiere decir demos gracias y ofrezcamos algo al que hace llevar estas cargas, dándonos fuerzas y vigor para subir por cuestas tan ásperas como ésta…». 


En Aymara por definición el vocablo “apacheta” se forma de la raíz apa-, llevar, y el sufijo –ita, tú  a mí (Van Der Berg 1985: 26). 
Respecto a su ubicación los autores concuerdan en que las apachetas se encuentran en  determinados lugares de los caminos, en especial en las encrucijadas o pasos, cumbres o abras, y como señala Regal en zonas donde se pasa de un accidente geográfico a otro distinto. 
Un estudio sobre la religiosidad de los pastores del Altiplano Andino Meridional, al noroeste de  la provincia argentina de Jujuy, cerca de los límites con Chile y Bolivia, describe que, en los cruces de caminos y lugares más elevados de las abras, se suele erigir apachetas, las cuales son levantadas con la ofrenda de piedra de cada caminante que atraviesa el lugar . A pesar de que alrededor de la ubicación de alguna apacheta se encuentren cumbres más altas, con pendientes más fragosas, no son lugares considerados como apachetas. El abra y el montículo de piedras están estrechamente ligados al camino, al viaje y la carga física, dándole valor y “vida”
simbólica al espacio, al lugar y al camino que con esfuerzo permite llegar. En este contexto los  términos donde se ubican las apachetas, adquieren significado y se interpretan como el lugar donde la Pachamama y ciertos achachilas se hacen más “notorios”. 


ENTRE HUACAS Y APACHETAS
MONTÍCULOS DE PIEDRAS A LA VERA DE LOS CAMINOS
Augusto Cardona Rosas
Proyecto Qhapaq Ñan

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